C· CHARPETA AL COMPÁS
DÍA 1 · TUS PRIMEROS 5 MINUTOS

Hoy vas a dar
tu primera palma
a compás.

No necesitas saber música ni tener un cajón. Solo tus manos, un poco de curiosidad y ganas de probar.

Empezar mi primera clase →

Palmas · Tangos · Despacio · Tú marcas el comienzo

PRIMERO, MIRA CÓMO SUENA

Escucha. Mira. Repite.

32 segundos para entender los puntos, los golpes y los silencios. Activa el sonido y amplía el vídeo si lo necesitas.

DOS IDEAS Y YA PUEDES EMPEZAR

¿Qué es ir a compás?

Es mantenerte dentro de una rueda de tiempos que se repite. Piensa en tus pasos al caminar: regulares, uno detrás de otro.

El pulso es el paso.

Cada número es un momento para sentir el ritmo. Si vas despacio, tendrás más tiempo para encontrarlo.

El patrón te dice qué tocar.

Puede pedir una palma suave, un acento o un silencio. Un palo es un estilo flamenco: tangos, bulerías, soleá… Hoy conocerás los tangos.

TU PLAN DE HOY

Una pequeña victoria en tres pasos.

01

Escucha el pulso

1 MINUTO

Entra en tu primera clase y pulsa Escuchar. Sigue los cuatro números con la mirada y cuenta «uno, dos, tres, cuatro».

02

Añade tus manos

2 MINUTOS

Da una palma con cada número. El naranja pide más intención; el verde, suavidad. Puedes usar tus manos, la pantalla o la tecla espacio.

03

Prueba cuatro vueltas

2 MINUTOS

Pulsa Empezar reto. Escucha la entrada y sigue el esquema. Para evaluar palmas reales, activa antes el micrófono; también puedes tocar el botón.

ASÍ SE LEE EL ESQUEMA

Un dibujo pequeño.
Un ritmo que puedes seguir.

En el primer ejercicio tocarás todos los tiempos para encontrar el pulso. En el nivel 2 de tangos aparecerá este silencio en el 1.

1Silencio
2Palma
3Palma
4Acento

Y vuelta al 1. Sin correr.

ANTES DE EMPEZAR

Ponte cómodo. Ya tienes lo necesario.

Relaja los hombros y toca suave. Si usas el micrófono, busca un lugar tranquilo y escucha la guía con auriculares. El audio se procesa en tu dispositivo.

Tu objetivo de hoy: seguir cuatro vueltas y querer repetir. No hace falta sacar una puntuación perfecta.

¡Vamos con esas palmas! →